4 de enero de 2019
Autoevaluación
El reciente decreto de educación nos obliga a evaluar por competencias a nuestros alumnos. A nivel teórico, el cambio propuesto es muy positivo y favorable para el desarrollo del alumno. Ahora bien, a nivel práctico nos cuesta saber cómo aplicarlo correctamente. Una de las estrategias que aplicamos es la autoevaluación propia del alumno. Es decir, nosotros como profesores evaluamos según criterios y el alumno, a quien se le ha informado desde el inicio del proyecto de cuáles son los ítems evaluables, cuando finaliza el proyecto también se valora a sí mismo. De esta manera podemos ver cuál es la percepción del alumno hacia el trabajo
que realiza y el trabajo que se le pide y, si es necesario, podemos orientar mejor.
La rúbrica es un ítem muy importante para poder valorar y pensar en qué punto crees que te encuentras. Nos ayuda a saber qué hemos superado y que nos hace falta superar. Por lo tanto, como elemento de autoevaluación es imprescindible para darnos cuenta y tener conocimiento de lo que hacemos y de qué esperan de nosotros. A partir de ahí el alumno decide si quiere llegar o no y en caso de que no sepa cómo, pide ayuda a quién, cómo y cuándo.
Considero que estas autoevaluaciones son útiles para que los chicos y chicas puedan discriminar en qué punto se encuentran y puedan decidir si continúan por aquí o no.
A veces un alumno puede no estar satisfecho con sus resultados, pero no sabe qué hacer para cambiarlo o simplemente no quiere cambiar nada. Estas son decisiones que el alumno toma y nosotros, como docentes, intentamos darle estos elementos para poder guiar las decisiones que toma, sin decidir por él en ningún caso.
Si un alumno en estas autoevaluaciones obtiene un resultado más alto que las evaluaciones de sus compañeros o del tutor, tenemos que hablar. Tenemos que intentar averiguar qué podemos hacer para que sus resultados sean tan positivos como el alumno cree que tiene. Lo mismo ocurre en el caso contrario. Ahora bien, una vez que son conscientes de ello, el poder de cambiarlo lo tiene el propio alumno.
Nosotros lo hemos hecho evidente, hemos comparado las valoraciones y le ofrecemos o proponemos cosas que puede mejorar o transformar, pero será él mismo quien decide si lo hace o no. Yo pienso que este es el punto más importante. Nos encargamos de darles elementos para decidir, pero no decidimos.