8 de abril, 2019
Son dieciséis años de experiencia en la Fundación. He vivido casos de cinco o seis jóvenes que han tenido procesos muy espectaculares, pero son casos excepcionales que no suelen repetirse a menudo. Lo que vivimos normalmente son procesos de maduración mucho más pausados y adaptados a sus realidades, que son las que son.
Te sientes muy contento y orgulloso de estos procesos excepcionales, pero se debe tener cuidado a la hora de establecer comparaciones y ponerlos como ejemplo.
También vives procesos que se han iniciado y no han acabado bien.
En ambos casos, y por el bien de nuestra salud mental y personal, tienes que intentar no responsabilizarte. Si estamos hablando de empoderamiento, hay que tener muy presente que, para bien o para mal, la responsabilidad es de ellos. No nos podemos poner medallas por lo que han conseguido, y en el caso contrario, no nos podemos torturar.
Evidentemente, presenciar resultados a largo plazo te remueve muchas emociones; emociones muchas veces indescriptibles y que se tienen que vivir, pero siempre protegiéndote. Al final, tu papel es el que es: una persona que ha estado a su lado en una pequeña parte de su camino.