12 de noviembre, 2018
Empiezo este diario explicando lo que se podría considerar como mi propio proceso de empoderamiento y mis inicios en el campo profesional de la educación social con niños y personas jóvenes.
En primer lugar, yo no tengo formación universitaria; toda mi formación es y ha sido experiencial: la he adquirido trabajando.
Nací en el barrio del Carmel cuando todavía había barracas y cuando tenía dos años nos mudamos al Gòtic, al Passatge dels Escudellers. Fui al colegio hasta octavo de EGB; ahí terminó mi etapa académica y empezó otra de
aprendizaje en la calle, como muchos de los jóvenes con quienes ahora trabajo. Ya hace años de eso, en una época en la cual apenas había servicios sociales en la ciudad de Barcelona.
Tuvieron que pasar tres años hasta que hubo un momento de cambio. Fue cuando entré en contacto con el Casal dels Infants del Raval, cuando yo tenía unos 16-17 años.
Junto con un grupo de jóvenes de mi misma edad, se nos pidió que hiciéramos de “monitores” a los niños que asistían al servicio. Eran los inicios del casal y nosotros éramos muy jóvenes, la línea entre monitor y niño era muy fina. Juntos vimos crecer el Casal dels Infants en sus inicios y estuvimos vinculados durante muchos años hasta que se
instauraron los estudios de Educación Social y se creó el colegio de educadores sociales; una figura que hasta entonces no estaba reconocida en el Estado Español. La mayoría de las personas que ejercían o estábamos vinculados en ese campo tuvimos la oportunidad de habilitarnos como educadores sociales a pesar de no haber pasado por la universidad. Así fue cuando, de repente, reflexioné y me di cuenta de que aquello era lo que me gustaba y a lo que me quería intentar dedicar profesionalmente. A partir de aquí, aunque es verdad que no he cursado una carrera universitaria como tal, me he ido formando en diferentes academias y espacios formativos.
Cogí esta vía, que no es la más común para dedicarse a la educación social,
pero que parte de un momento muy concreto, de un proceso madurativo y una formación totalmente experiencial que fue creciendo y complementándose a medida que me he ido estableciendo profesionalmente en este campo.