14 de diciembre, 2018
Laboratorio de identidades es un proyecto que llevamos a cabo con 12-15 jóvenes vinculados al Espai Jove de Pineda de Mar. El proyecto trabaja con jóvenes que, por razones de origen, se han podido sentir discriminados/as y lo hace con la idea de encontrar una manera de transformar socialmente estas individualidades y empoderarse.
Con el objetivo de potenciar la voz de los/las jóvenes, decidimos realizar una creación audiovisual participativa porque creemos que un proceso de creación colectiva permite que los/las jóvenes asuman un papel proactivo y reflexivo mediante el cual crean su propio discurso.
Se establece un marco de trabajo para que, a lo largo de todo el proceso creativo, los/las jóvenes participantes vayan tomando decisiones, distribuyéndose tareas y compartiendo responsabilidades. Por lo tanto, irán definiendo progresivamente qué quieren compartir y qué no de todo lo que vaya surgiendo en estos meses de trabajo en equipo, así como cómo serán y se presentarán las creaciones audiovisuales que resulten del proceso de trabajo compartido.
Creemos que la primera fase el vídeo les servirá como elemento de introspección individual y grupal, les permitirá explicar y defender su propia historia. Como punto de partida, se les propuso trabajar el tema de la identidad a partir del autorretrato fotográfico.
De esta manera cada uno tomaba la decisión de cómo definirse ante el resto de sus compañeros. Como educadoras/es, partir de aquí nos sirve para conocer las características del grupo, sus intereses, las inquietudes que tienen, la relación entre ellos/as, etc.
A continuación, tomamos la decisión de poner en común todos los autorretratos; cada joven mostraba su fotografía y el resto de compañeros/as comentaban lo que pensaban que había transmitido la persona con su autorretrato. Con esta decisión, queríamos que el grupo reflexionara sobre cómo su imagen habla de ellos/as y es parte de su discurso, y que se pusieran en evidencia los sentimientos o las emociones que transmiten a los demás, aunque muchas veces no sean conscientes.
Nuestro objetivo es que, a través del autorretrato, pongan en imagen sentimientos, emociones y pensamientos que tienen como jóvenes que exploran sus identidades y las discriminaciones que han sufrido. Hicimos un listado colectivo y, por último, subdivididos en tres pequeños grupos, empezaron a pensar con qué imágenes en movimiento podían representar los diferentes sentimientos y emociones expuestas. Como cierre, cada subgrupo escogió una de las emociones, la expresó con teatro-imagen y el resto tenía que adivinarla.
En definitiva, se trata de una serie de decisiones para generar un clima de confianza, de autoexpresión libre y compromiso colectivo para conectar todas las individualidades y, a partir de ellas, hacer emerger las necesidades
particulares y compartidas.
Esta interacción entre el plano individual y el colectivo consideramos que es clave para abordar un proceso de creación audiovisual participativo que sea empoderador.
